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CUANDO LA VIOLENCIA LLEGA AL HOGAR

viernes, abril 03, 2020


Ayuda para las víctimas
de abuso doméstico


La mujer que llamó por teléfono estaba notablemente alterada. 
Con una voz que le temblaba incontrolablemente, Cintia explicó que Ronaldo, su esposo, quien había estado bebiendo la noche anterior, la había perseguido con un arma cargada y la había amenazado con matarla. 
Cintia estaba aterrorizada. Sin embargo, esa no era la primera vez que Ronaldo abusaba de ella. En numerosas ocasiones, durante sus cuatro perturbados años de matrimonio, él la había maltratado físicamente y la había humillado verbalmente.
Por desgracia, los matrimonios como el de Ronaldo y Cintia no son raros, ni siquiera dentro de la Iglesia. Aunque hay quienes podrían pensar que el problema del abuso conyugal no se ha propagado a la Iglesia, su prevalencia alli es alarmante.
Considere, por ejemplo, el matrimonio de Guillermo y Karen. Superficialmente parecían ser una pareja cristiana «normal».
Guillermo tenía una carrera exitosa. Tenían una modesta casa propia, dos hijos preciosos, y asistían a la iglesia regularmente.
Pero durante varios años compartieron un secreto feo: Guillermo era implacablemente abusivo.

Por desgracia, los matrimonios como el de Ronaldo y Cintia no son raros, ni siquiera dentro de la Iglesia.
Aunque hay quienes podrían pensar que el problema del abuso conyugal no se ha propagado a la Iglesia, su prevalencia alli es alarmante.
Considere, por ejemplo, el matrimonio de Guillermo y Karen. Superficialmente parecían ser una pareja cristiana «normal». Guillermo tenía una carrera exitosa.
Tenían una modesta casa propia, dos hijos preciosos, y asistían a la iglesia regularmente. Pero durante varios años compartieron un secreto feo: Guillermo era implacablemente abusivo.
Poco después de la luna de miel empezaron los asaltos verbales. Guillermo señalaba todos los errores que Karen cometía. Ella no cocinaba «sus» comidas bien. 
No mantenía «su» casa limpia. No respondía lo suficiente en el área sexual. 
Cada vez que ella hacía algo bien, él se tomaba el crédito, informándole que fue sólo porque él la exhortó que ella tuvo éxito. Karen se sentía inferior y sin valor alguno.
No pasó mucho tiempo antes de que Guillermo empezara a empujarla físicamente. 
Antes de los dos años de casados, Guillermo la estaba abofeteando casi todas las semanas. 
La observaba como un halcón y la regañaba con duras críticas. Hasta en sus mejores días, Karen se sentía traicionada, atrapada y aterrorizada de que el abuso físico volviera y aumentara. Eso no era lo que ella esperaba del matrimonio, y parecía como si no hubiera nada que hacer.
¿Cómo deben responder las mujeres que se hallan en peligro como Cintia y Karen? ¿Y su papel como esposas cristianas? ¿Acaso seguir un camino cristiano significa que deban continuar sometiéndose a sus abusivos esposos?

¿Pueden buscar protección?
¿Existe una forma de lograr, en amor, que Guillermo y Ronaldo se hagan responsables de su conducta?
Las mujeres como Karen y Cintia muchas veces se sienten solas, sin esperanza y sin opciones. Muchas se culpan así mismas por la ira y la
violencia de sus esposos. A menudo se sienten confundidas acerca de lo que realmente les está pasando, no sólo a ellas, sino también dentro de ellas.
 Puesto que sus esposos parecen tener a todo el mundo intimidado o engañado con sus encantos persuasivos, estas mujeres se preguntan a veces si se están volviendo locas.
Si esto la describe a usted, no es la única. 
Muchas otras mujeres también han vivido el ciclo y los daños predecibles del abuso conyugal.
Enfrentar lo que le ha estado sucediendo a usted puede ser aterrador. El camino que tiene por delante no es fácil. 
Pero hay esperanza. Hay un amanecer más allá de la oscuridad. Aunque muchos problemas nunca se resolverán de este lado del cielo, se puede hacer mucho. 
Muchos han aprendido que pueden encontrar ayuda en Dios y en la gente que Él pone en su camino.
Enfrentar lo que le ha estado sucediendo a usted puede ser aterrador.

Usted no tiene que desperdiciar el dolor de su
abuso con más negaciones o tolerancia pasiva de la conducta ilegal e impía de su esposo. Hay ayuda para los que aprenden a responder de una manera cristiana y bíblica cuando la violencia llega al hogar.
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La crisis en la familia de hoy

domingo, enero 19, 2020


Proverbios 1.7 dice: «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová...»
El libro de proverbios fue escrito por el sabio rey Salomón.  La palabra «proverbio» viene del hebreo mashal, que quiere decir: Proverbio, parábola, máxima, adagio. Un símil o alegoría. Una lección objetiva o ilustración.
Cuando usted compra un aparato doméstico, o un televisor, o una cámara fotográfica, etcétera, en una tienda por departamentos, dentro de la caja viene un «manual de instrucciones», o una «guía» de cómo usarlo. Si usted sigue las instrucciones de acuerdo a la fábrica que lo hizo, mantendrá por muchos años lo que compró.
Dios dejó Su Palabra, la Biblia, como el «libro maestro de instrucciones» para todos los aspectos de nuestras vidas. Seguir lo que está escrito en ella y aplicarlo significa que usted disfrutará de las bendiciones descritas en este «manual de la vida».
 El matrimonio no es la excepción. Dios dejó estipulado en Su Palabra Sus «reglas», «mandamientos» y «preceptos», para que todo matrimonio pueda recibir de lo alto lo que Él ha prometido en Su «manual».

Así como los barcos tienen una «brújula» para guiarse en el mar, nosotros tenemos la «brújula divina», Su Palabra para guiarnos en nuestros matrimonios por el mar de la vida. 

Miles de personas después de haber comprado sus aparatos, los han dañado a punto de quemarlos al enchufarlos en el tomacorriente de la pared de manera incorrecta, opuesto a lo que dice el «manual de instrucciones». De la misma forma, millones y millones de matrimonios alrededor del mundo han «quemado» y destrozado sus vidas familiares por no haber seguido lo que está escrito en la Palabra de Dios, la Biblia. Intentaron «enchufar» sus relaciones matrimoniales en la «pared» de las filosofías contrarias al «manual» divino. La Palabra de Dios es la única base para la felicidad matrimonial. Punto.
El esposo y padre que no conoce, ni ha leído el «manual» ni vive de acuerdo a lo que Dios estableció, está en camino a la destrucción en su vida matrimonial y familiar.

Una de las crisis en la familia de hoy y una de las razones principales del derrumbe del hogar se debe a que el hombre, que es la cabeza de la familia no vive una vida bajo el temor del Señor y por lo tanto no hay vestigio de santidad ni de honra a Dios y a Su Palabra en tal hogar.

La Primera Carta a los Tesalonicenses (3.13) es una advertencia a los matrimonios: «Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos». La palabra «santidad» en el griego es hagiosune, que significa el proceso, la cualidad y la condición de una actitud santa y la santidad en la conducta personal.
Es el principio que separa al creyente del mundo. Hagiosune nos consagra al servicio de Dios, en alma y en cuerpo, y se cumple en la dedicación moral y en una vida dedicada a la pureza. Hace que cada aspecto de nuestro carácter esté bajo la supervisión de Dios y cuente con su aprobación.
De la misma forma la conducta personal en nuestros matrimonios debe ser vivida en santidad.
Somos separados de las cosas del mundo y como matrimonios cristianos vivimos una vida moral irreprensible delante de Dios y de los hombres. Todas las áreas de nuestro matrimonio están bajo la vista y la guía del Señor, y deben ser aprobadas por Él.
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7 principios para una vida cristiana

miércoles, noviembre 06, 2019


 Cuando se trata de criar una familia, cometemos el error muchas veces de basar nuestras decisiones en lo que todos lo demás hacen en lugar de establecer principios propios que edifiquen la familia y que dejen un legado sólido.
Es por eso que debemos establecer principios que mantengan a nuestra familia en el camino correcto y que nos ayuden a hacer las correcciones necesarias para tener valores firmes.
Te dejo aquí 7 principios para una familia cristiana que encontré en patheos.com.
1 – La Palabra de Dios es la autoridad final.
Nuestras opiniones y sentimientos pueden cambiar al minuto. Si basamos nuestras decisiones como padres en algo tan cambiante como nuestro parecer, nuestra familia no estará anclada en nada. La Biblia provee un mapa claro de cómo un matrimonio y una familia deberían funcionar.
2 – Un matrimonio saludable nos hace mejores padres.
Demasiadas parejas ponen sus matrimonios en pausa mientras los niños crecen solo para terminar con un nido vacío cuando los hijos se van y un matrimonio también vacío. Debemos darles a nuestros hijos la seguridad que viene de ver a sus padres en una relación amorosa y comprometida el uno con el otro. Ten la clase de matrimonio que te gustaría que tus hijos tuvieran cuando se casen.
3 – Cada etapa es un regalo, así que atesora cada momento.
Es fácil querer apresurarnos a través de las dificultades de los años en los que nuestros hijos son bebés, niños o adolescentes, pero cuando nos empeñamos en pasar corriendo a la próxima etapa, nos perdemos las bendiciones incontables de la etapa que estamos viviendo.
Atesora cada momento.
4. El tiempo es primordial para una relación no debería existir eso del tiempo “de calidad” porque todo el tiempo debe tener la misma calidad.
No hay atajos a la hora de invertir tiempo en nuestra familia. El tiempo es nuestro principal valor y la manera más poderosa de invertir en nuestra familia.
5. Debe haber amor incondicional y expectativas altas el amor debe darse en grandes cantidades y libremente sin importar lo que pase. Nuestros hijos deben saber que los amamos sin importar qué, pero también deben saber que no queremos que se conformen con menos de lo que pueden ser.
 Esto les da la oportunidad de tener la libertad de fallar con gracia, de tener éxito con humildad y de creer en ellos mismos.
6. El éxito está en las relaciones, no en los logros. Los logros y los éxitos son algo bueno, pero no se comparan con el alto valor de la familia o las relaciones. Cualquier “éxito” que consigamos a expensas de las personas que queremos no es un éxito real. Al final de nuestra vida, la fe y la familia serán todo lo que importe, por eso no debemos esperar a hacer de ellos nuestra prioridad.
7. Escoge la fe por encima del miedo
Tenemos que aferrarnos a la aventura que Dios tiene para nuestras vidas sin miedo y con entusiasmo. No hay suficiente espacio en nuestro corazón para el miedo y la fe al mismo tiempo, así que, cada día, debemos escoger con cuál vamos a vivir.
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