El libro de proverbios fue escrito por el sabio rey Salomón. La palabra «proverbio» viene del hebreo mashal, que quiere decir: Proverbio, parábola, máxima, adagio. Un símil o alegoría. Una lección objetiva o ilustración.
Cuando usted compra un aparato doméstico, o un televisor, o una cámara fotográfica, etcétera, en una tienda por departamentos, dentro de la caja viene un «manual de instrucciones», o una «guía» de cómo usarlo. Si usted sigue las instrucciones de acuerdo a la fábrica que lo hizo, mantendrá por muchos años lo que compró.
Dios dejó Su Palabra, la Biblia, como el «libro maestro de instrucciones» para todos los aspectos de nuestras vidas. Seguir lo que está escrito en ella y aplicarlo significa que usted disfrutará de las bendiciones descritas en este «manual de la vida».
El matrimonio no es la excepción. Dios dejó estipulado en Su Palabra Sus «reglas», «mandamientos» y «preceptos», para que todo matrimonio pueda recibir de lo alto lo que Él ha prometido en Su «manual».
Así como los barcos tienen una «brújula» para guiarse en el mar, nosotros tenemos la «brújula divina», Su Palabra para guiarnos en nuestros matrimonios por el mar de la vida.
Miles de personas después de haber comprado sus aparatos, los han dañado a punto de quemarlos al enchufarlos en el tomacorriente de la pared de manera incorrecta, opuesto a lo que dice el «manual de instrucciones». De la misma forma, millones y millones de matrimonios alrededor del mundo han «quemado» y destrozado sus vidas familiares por no haber seguido lo que está escrito en la Palabra de Dios, la Biblia. Intentaron «enchufar» sus relaciones matrimoniales en la «pared» de las filosofías contrarias al «manual» divino. La Palabra de Dios es la única base para la felicidad matrimonial. Punto.El esposo y padre que no conoce, ni ha leído el «manual» ni vive de acuerdo a lo que Dios estableció, está en camino a la destrucción en su vida matrimonial y familiar.
Una de las crisis en la familia de hoy y una de las razones principales del derrumbe del hogar se debe a que el hombre, que es la cabeza de la familia no vive una vida bajo el temor del Señor y por lo tanto no hay vestigio de santidad ni de honra a Dios y a Su Palabra en tal hogar.
La Primera Carta a los Tesalonicenses (3.13) es una advertencia a los matrimonios: «Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos». La palabra «santidad» en el griego es hagiosune, que significa el proceso, la cualidad y la condición de una actitud santa y la santidad en la conducta personal.Es el principio que separa al creyente del mundo. Hagiosune nos consagra al servicio de Dios, en alma y en cuerpo, y se cumple en la dedicación moral y en una vida dedicada a la pureza. Hace que cada aspecto de nuestro carácter esté bajo la supervisión de Dios y cuente con su aprobación.
De la misma forma la conducta personal en nuestros matrimonios debe ser vivida en santidad.
Somos separados de las cosas del mundo y como matrimonios cristianos vivimos una vida moral irreprensible delante de Dios y de los hombres. Todas las áreas de nuestro matrimonio están bajo la vista y la guía del Señor, y deben ser aprobadas por Él.

Cierto amen
ResponderBorrarAmenn
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